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Las representaciones del Vía Crucis congregaron a decenas de miles de vizcaínos, pese a que el granizo y las bajas temperaturas hicieron de este Viernes Santo el más desapacible de los últimos años.  La DYA atiende a actores en la Pasión El mal tiempo no ha podido derrotar a las tradiciones de la Semana Santa vizcaína. Aunque el granizo obligó a interrumpir la Pasión viviente de Castro Urdiales, decenas de miles de personas presenciaron un año más las representaciones organizadas en Balmaseda, Berango, Durango y Arkotxa (Zaratamo). Sin embargo, los actores aficionados tuvieron que sobrellevar esta vez dos 'via crucis': el religioso, para el que habían ensayado durante meses; y el meteorológico, marcado por las bajas temperaturas, que en algunos momentos rozaron los tres grados centígrados, y la persistente lluvia que alternó con granizadas.
La Pasión de Balmaseda volvió a ser la más concurrida de Vizcaya, con una afluencia de 45.000 espectadores. En cambio, la de Berango vio notablemente reducido su público respecto a años anteriores a causa de la tormenta que se desató el viernes, poco antes del inicio de la representación, y que estuvo a punto de provocar su suspensión. En Castro Urdiales, el protagonismo lo tuvieron los voluntarios de la Cruz Roja, que atendieron a medio centenar de actores víctimas de la hipotermia. El joven que encarnaba a Jesucristo permaneció un buen rato en una ambulancia, recuperándose del frío y de la tormenta de granizo que se desató justo cuando se escenificaba la traición de Judas. Durango y Arkotxa también sufrieron el tiempo inclemente, pero ello no impidió que sus respectivos Vía Crucis volvieran a congregar abundante público. La entrega de los participantes afianzó el rito de la Pasión vizcaína contra la lluvia y el viento. Fuente: ELCORREODIGITAL.COM 11/04/04 |