La representación cumplirá el 21 de marzo su vigesimocuarta edición. Más de 560 personas recrearán las últimas horas de la vida de Jesucristo Imagen de un ensayo «Este año va a ser muy duro porque el que hace de Jesucristo es mi hermano. Será todo un reto». Para Pilar Acebal, que encarnará este año a María, la Pasión Viviente de Castro Urdiales «es un sentimiento difícil de expresar con palabras». Después de interpretar durante tres años el papel de leprosa, en esta edición y por segunda vez, recreará a la Virgen María. «De mi papel todo es difícil porque desde que empieza la representación hasta que ves crucificado a Jesucristo es un sufrimiento», aunque mitigado en los ensayos «gracias al buen ambiente que reina entre todos los compañeros de reparto». Pilar será una de las 560 personas que formarán parte de la Pasión Viviente de este año en Castro Urdiales. Como ella, hay otra mucha gente que siente esta representación como algo suyo. Es el caso de Alejandro Helguera, que se encargará por segundo año de presentar este espectáculo. Lleva participando en la Pasión desde que era muy pequeño. «Empecé haciendo de gente de pueblo, luego me ascendieron a soldado y después he estado haciendo muchos años el papel de Cusa, en la escena de Herodes». Para él, «la Pasión es, además de un espectáculo visual, una oportunidad para compartir un momento con la gente que conoces de toda la vida».
Pero si hay un papel esencial en toda representación que se precie, es el de Benito Martín, encargado del vestuario, maquillaje y caracterización de los personajes principales. Benito, que lleva participando en la Pasión desde sus inicios, sostiene que este evento es «muy enriquecedor. Es una historia que se ha ido creando poco a poco y se ha ido superando. Conoces a mucha gente pero lo más importante es la relación humana», apunta. Benito, que también ha encarnado en dos ocasiones el papel de Herodes, considera que el mayor problema que tienen es el económico. «Estamos dejados de la mano de Dios, del Gobierno regional», señala. «Deberíamos tener más apoyo del que tenemos porque creo que es una de las representaciones más importantes de Cantabria».
Los preparativos Los actores trabajan desde hace unas semanas en los preparativos de la representación. Y es que queda menos de un mes para que Castro Urdiales acoja uno de sus mayores referentes culturales a nivel regional. Sin lugar a duda, un referente para todos los cántabros, devotos y no tan devotos. Y como no, un referente para aquellos que decidan disfrutar de sus vacaciones de Semana Santa en la zona más oriental de Cantabria. Según los organizadores, «este año debemos tener todo atado cuanto antes, porque el tiempo se echa encima». No obstante, y a falta de pequeños detalles, todo está encaminado para que el próximo 21 de marzo, Viernes Santo, la ciudad vuelva al pasado y se transforme en un lugar en el que vecinos y visitantes podrán comprobar en directo el trabajo de esas 560 personas que recrearán los últimos episodios de la vida de Jesucristo. Durante cuatro horas, miles de personas -en la última edición se congregaron hasta 7.000 espectadores- siguen los últimos momentos de la vida de Jesucristo como la Última Cena, la oración en el huerto, el juicio de Herodes, entre otros, y que culmina con su crucifixión en La Atalaya. Pero si tiene algo que la distingue de otras, sin duda es el espectacular entorno de la iglesia de Santa María, un edificio que, aunque enfermo con el 'mal de la piedra', ese día vestirá sus mejores galas. Autor del artículo: A. Verano / M. Cerro Fuente: El Diario Montañés |